martes, 1 de septiembre de 2015

Las molas, arte textil de Colombia y Panamá.


Las molas son una bella manifestación textil tradicional, realizada por la etnia Kuna de Panamá. Son confeccionadas a mano utilizando, varias capas de tela (de 2 a 7) de diferentes colores, que son cosidas juntas. El diseño  se forma al cortar  partes de cada capa, Las molas más finas tienen un cosido extremadamente fino, mediante agujas muy pequeñas.

El diseño principal de una mola se corta en  la primera capa, en las otras capas se van cortando otros mas pequeños, quedando a la vista los colores de las capas. Algunos diseños incorporan parches de colores contrastantes, que aportan variados colores al diseño.

Estos textiles derivan de la tradición de las mujeres Kuna de pintar sus cuerpos con diseños geométricos, utilizando tinturas naturales. Luego de la colonización española y el contacto con los misioneros, transfirieron sus diseños geométricos tradicionales a las telas, primero pintándolas directamente, luego utilizando la técnica de apliqué inverso. Las molas más antiguas tendrían  entre 150 a 170 años de antigüedad.  En los últimos 50 años empezaron a crear diseños realistas y abstractos de flores, animales, pájaros y del mar.

En la actualidad esta etnia vive en Panamá y Colombia. En el noreste de Panamá en un vasto rosario de aldeas asentadas en alrededor de 360 islas y arrecifes donde poseen  tres comarcas indígenas: (Kuna Yala, Madugandí y Wargandí); en las provincias de Panamá, Colón y Darién y en Colombia en dos resguardos indígenas.

En esta presentación se ven de  fotografías de los Kuna que viven en en Kuna Yala (ex- Isla de San Blas, en Panamá) Se ven los atuendos de las mujeres (falda, pañuelo en la cabeza y mangas y piernas con tejido de mola y anillos de oro en la nariz). Se aprecian su entorno,  molas y el sonido de sus cantos y ambiente.  

martes, 25 de agosto de 2015

Máscaras policromadas de jaguar

Mascara peruana (adquirida en el mercado de Pisac)
Máscara guatemalteca (adquirida en el mercado de Chichicastenango)
Las mascaras de animales, confeccionadas en distintos materiales, tienen una finalidad ornamental. Algunas de madera policromada son muy bellas. Aquí se presentan dos mascaras de jaguar realizadas en dos puntos del continente.  
Fresco maya donde se aprecian los trajes de los guerreros

El jaguar o yaguareté (panthera onca) es el mayor felino de América. En la actualidad, se lo encuentra desde el  sur de Estados Unidos hasta el noreste de Argentina.  Es parecido al leopardo (panthera pardus) pero presenta un mayor tamaño. Su constitución, comportamiento y hábitat son similares a los del tigre (panthera tigris)

El jaguar tuvo un importante sitial en las culturas mesoamericanas, por ese motivo se lo encontró en múltiples manifestaciones culturales. El pueblo maya lo consideró  un animal sagrado  y lo representó en su alfarería, pintura y esculturas. En su cosmovisión, se lo consideraba un animal poderoso, portador de energías sagradas y símbolo de poder político o militar.  Los máximos gobernantes de las ciudades maya ("halach unik")  tenían un trono cubierto con la piel de este animal y cuando se desempeñaban como comandantes supremos de los ejércitos vestían un tocado con cabeza de jaguar. Los generales también usaban una vestimenta confeccionada con la piel del animal sagrado. Los jóvenes solteros pintaban sus cuerpos con el color negro de los jaguares de color oscuro (denominados popularmente como panteras) para adquirir la agilidad y la fiereza del animal.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Evolución de los cajones peruanos: de Sanmarcos a Retablos



En los 40, una joven pintora indigenista  llamada Alicia Bustamante viajó a Ayacucho con el fin de recolectar objetos para el novel Instituto de Arte Peruano y entró en contacto con “imagineros”. Esos artesanos elaboraban "Sanmarcos", baúles y "pasta wawas" (muñecas de manguey con cabeza de pasta). según María Ulfe, el cambio de la denominación de cajones de San Marcos -o “Sanmarcos”- a “Retablos”, se debe a que Bustamante relacionó las cajas con los altares de las iglesias coloniales. 

María Eugenia Ulfe relató el encuentro entre la coleccionista y  Joaquín López Antay, en  su trabajo “Representaciones del (y lo) Indígena en los retablos peruanos” (2006).  López, fue un reconocido maestro que dirigía un taller y fue distinguido en 1975 con el Premio Nacional de Artes. El maestro relató: “La señorita Alicia Bustamante siempre me compró retablos. Pero no le gustaban los que yo hacía. Me encargaba otros, como ella quería. Y yo le hacía. “Quiero cárcel de Huancavelica”, me decía, y yo le hacía. “Quiero jarana”, decía y yo le hacía. He hecho bastantes retablos para la señorita Alicia. Ella me decía: “Hazme corrida de toros”, y yo le hacía. Después le he hecho peleas de gallos, trillas, el recojo de tunas. El que más le gustó fue la cárcel de Huancavelica. Todos se los llevó a la Peña Pancho Fierro, en Lima. Ahora está en la Universidad de San Marcos su colección; así me han dicho”. (citado por Ulfe) Cuando los imagineros dejaron de confeccionar los personajes a partir de moldes, y comenzaron a modelarlos tuvieron una mayor libertad en sus retablos 

Las preferencias de quienes estudian, y coleccionan los objetos de arte popular, incide en la evolución que presentan las piezas. Los retablos dejaron de reflejar la herranza del ganado, para representar actividades y festividades populares a partir de los 40 y los conflictos sociales a partir de los 70.  En el Museo de la Cultura Peruana de Lima puede admirarse el "Retablo de Mártires de Uchuraccay" realizado por Florentino Jimenez y sus hijos.

Los Sanmarcos tienen una función ritual y  mágico y los Retablos  valor estético y ornamental, en ambos casos  pueden ser considerados como documentos etnográficos porque reflejan, la religiosidad, costumbres y actividades del pueblo.

Fuentes:
El retablo Ayacuchano. (1992) Un arte de los Andes. (IEP)  Instituto de Estudios Peruanos.
María Eugenia Ulfe (2006) Representaciones del (y lo) Indígena en los retablos peruanos.

martes, 4 de agosto de 2015

El origen de los alebrijes

Pedro Linares en su taller.

Los alebrijes de cartón de México

Pedro Linares López fue un prestigioso cartonero mexicano, que continuó el oficio de su padre. Los Judas de cartón -que se quemaban en Semana Santa-  y piñatas de papel maché, que se empleaban en diversas festividades fueron dando lugar a otras creaciones en cartón.
En 1990 se lo distinguió con el "Premio Nacional de Ciencias y Arte" de México. Con este importante reconocimiento se homenajeó su trayectoria artística, que incluyó la creación a fines de los 30 de los coloridos "alebrijes".  Esas criaturas fantásticas forman parte del arte popular mexicano que ha sido reconocido en el mundo.

En un documental realizado por Judith Bronowski  Linares relató el origen de los "alebrijes", que resulta tan fantástico como ellos. En 1939, al encontrarse en coma como consecuencia de una úlcera gástrica, soñó con   animales extraños y coloridos que presentaban alas, cuernos, colmillos y colas. A partir de esa visión, comenzó a representar ese tipo de animales en cartón donde se amalgaman cuerpos de distintos animales y que "bautizó" con el nombre de "alebrijes", palabra también presente en su sueño .
En la actualidad en Ciudad de México se elaboran enormes "alebrijes" para  acompañar diversas festividades. 

En el Estado de Oxaca se elaboran también "alebrijes" de madera, que presentan características similares y tiene una finalidad decorativa.

La ilustración que acompaña al texto pertenece a Broer un ilustrador que realizó una exposición en honor al maestro Pedro Linares y sus creaciones. 

En el primer documental Pedro Linates que explica como el y sus tres hijos elaboran los alebrijes.

Luego en una muy buena realización los descendientes de Linares muestran la técnica de elboración de los alebrijes y relatan sus historia. Se trata de un video que hay de disfrutar con tiempo. Hablan Miguel, esposa  y  nietos, que han elaborado alebrijes -que al igual que los de Pedro Linares- se exponen en diversos museos. 


miércoles, 29 de julio de 2015

Atipanakuy o Danza de tijeras



La “Danza de tijeras” es una vistosa danza tradicional peruana, originaria de Ayacucho que fue reconocida en 2011 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO 

Se atribuye al escritor José María Arguedas la difusión de la danza, que describió en cuatro de sus obras. El protagonista de su cuento “La agonía de Rasu Ñuti”  (1962), por ejemplo, es un “danzaq” (danzante en quecha). El escritor acuñó el término "danzante de tijeras", porque los bailarines  llevan en su mano derecha  unas “tijeras”. elaboradas por dos placas independientes de metal. Los danzantes entrechocan sus tijeras de unos 25 cm como parte de su baile.
Como se observa en las imágenes, el vestuario incluye sombrero, plumas y cintas de colores, y un elaborado y colorido  traje y por supuesto las “tijeras”.
La danza tuvo un origen ritualista  de carácter mágico religioso, que algunos investigadores han rastreado a la lucha contra los españoles, en época de la conquista. Se consideraba  a los primeros danzaq descendientes  de sacerdotes del culto a las deidades andinas. El aprendizaje de la danza se trasmite de generación en generación, en familias que se dedican a su práctica, a partir de la infancia. Esta danza  también se practica en otras regiones de Perú con algunas variaciones.
Hay dos coreografías básicas que se desarrollan al ritmo de la música de arpa,  violín y los metales de los bailarines entrechocando.
Hay una "danza menor" (“Qoila aliva”)  que se baila en forma colectiva en las festividades.  Pero la mas llamativa es la "danza mayor" (denominada “Atipanakuy”, confrontación o lucha en quechua) donde dos danzaq bailan por turno retándose  a superar el riesgo de los pasos que cada uno realiza. Debido al esfuerzo y desgaste físico requerido cunado se genera una competencia entre danzantes, a los ganadores se los consideraba iluminados por las divinidades andinas.

En el Video en Youtube  se observa la representación de la Atipanakuy en la callePueden observarse los trajes, pasos de los danzantes y la música, acompañada del ritmo de las tijeras. 




miércoles, 15 de julio de 2015

Consumo de yerba mate.

Hay una costumbre que se comparte en el sur de América. En Uruguay, Paraguay, Argentina, sur de Brasil y algunas regiones de Chile y Bolivia se consume la yerba mate. Un dato curioso es que en Siria también se consume, a partir de la emigración  cruzada entre Siria y Argentina 
La yerba mate ("ilex paraguariensis") se cosecha y seca al sol o mediante el empleo de leña dura. Luego se muelen hojas y tallos,  que se mezclan para su consumo mediante infusión.
La yerba mate se mezcla con una proporción variable de hojas y tallos, dependiendo del país en donde se consuma. En Paraguay y Brasil la proporción de tallo  es mayor, sin embargo para el mercado uruguayo y chileno la proporción de hoja es mayor, aumentado de ese modo la duración e intensidad del sabor de la infusión.    
En Uruguay se denomina mate a la infusión y a la calabaza donde se consume. En este país el mate se consume por lo general amargo, pero siempre caliente.
En la imagen puede observarse el fruto de la "lagenaria siceraria", enredadera que provee de las calabazas que han servido como recipientes desde antes de la colonización de América.. Con esa misma calazaba se elaboran en Perú los mates burilados.
El consumo de yerba mate era frecuente entre el pueblo guaraní que habitó en la zona. Luego de un intento fallido de erradicación de esa costumbre al principio de la colonia, por parte de los sacerdotes católicos,  el consumo de mate fue adoptado por españoles, portugueses y criollos, dando lugar a una cultura que se irá describiendo. 
Daniel Vidart, antropólogo uruguayo, escribió: "tras el ademán litúrgico de preparar, cebar y tomar mate hay una concepción del mundo y de la vida... El mate vence las tendencias aislacionistas del criollo,  empareja las clases sociales...Y en todos los tiempos fue el mate el que hizo la rueda y no la rueda la que trajo al mate".

En un video se muestra como se prepara la infusión puede resultar muy útil para quien quiera familiarizarse con su consumo. Como se ve su consumo presenta distintas características según la región.  



jueves, 25 de junio de 2015

Cerámica de Quinchamalí, en Chile

La alfarería "de Chillán" se comercializa en esa ciudad pero se elabora a treinta kilómetros de allí, en la aldea Quinchamalí a los pies de los Andes. En la zona donde se elaboran esas piezas habitaron los Araucanos o Pehuenches, que trabajaban en alfarería, con las técnicas que emplean los artesanos de la actualidad.   La greba negra,  necesaria para varios meses de trabajo, se junta lejos de la aldea en forma colectiva, esto se ha hecho así por generaciones.
Cuando la cerámica se cuece pasa del rojo al negro debido a un fino polvo de carbón que se mezcla con la arcilla. El aspecto también se logra a partir de la quema y ahumado de las piezas en el horno. Se la decora con líneas geométricas, por lo general blancas, y su aspecto reluciente se debe al bruñido del barro con piedras especialmente pulidas.
Son piezas elaboradas por los artesanos en el hogar y se las cuecen en hornos subterráneos, muchas veces alimentados por paja o guano.

Por lo general se reconocen cuatro tipos:
1. Un tipo araucano. Se trata de vasos o tazas, de forma sencilla, en forma de aves.
2. Un tipo que recuerda la cerámica incaica. Se trata de vasos dobles unidos por un asa en común.
3. Un tipo reconocido como propiamente chileno. Se trata de vasos y botellas que por lo general representan a mujeres cantando o tocando el arpa o la guitarra.
4. Un tipo que se puede relacionar con la cerámica europea. Se trata de vasos, teteras o fruteros.

Fuente: conferencia del Dr. Giusseppe Mazzinni, recogida en la Revista de Arte nº 10 de la Universidad de Chile.

Video sobre la alfarería de Quinchamalí